Noviembre

Te conozco de siempre. Has sido mi confidente, mi soporte y mi compañía. Hemos estado juntas a través de los años y de los daños. Hemos soñado, hemos reído, hemos llorado, hemos vivido, hemos amado. ¡Carajo, sí que hemos amado!

Te conozco de siempre. Sé quién eres, quién has sido y quién quieres ser. Conozco tu alma y conoces la mía. No necesitamos palabras para comunicarnos. Las miradas, los gestos, los abrazos, los pensamientos son más que suficientes para sentir nuestra energía.

Te conozco de siempre. Y te quiero. Te quiero incondicionalmente. Te quiero en las buenas y en las malas. Te quiero en la cercanía y en la distancia. Te he querido desde que tenía 12 y te querré hasta que ya no tenga memoria de mi edad.

Te conozco de siempre. He recorrido este camino contigo, y volvería a hacerlo sin dudar. He escuchado tus historias y te he contado las mías. Hemos peleado y nos hemos reconciliado. Nos hemos distanciado y al final, siempre volvemos a encontrarnos. Hemos sufrido y hemos vencido.

Te conozco de siempre. Eres parte de mi familia. Eres una extensión de mi ser. Somos tan distintas y a la vez, tan parecidas. Nuestras coincidencias nos acercan y nuestras diferencias fortalecen nuestra relación.

Te conozco de siempre. Comparto tus miedos y tus sueños. Nos hemos confiado nuestros más íntimos secretos. He estado contigo en tus tristezas y en tus alegrías. Has estado conmigo en mis noches más grises y en el brillo de mis días.

Te conozco de siempre. Me conoces de toda la vida. Y no sabes lo afortunada que me siento de poder llamarte mi mejor amiga.

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