Febrero

Me gusta mirarte. Día tras día anhelo con ansias volver a verte. Aunque creo haber descifrado tu rutina, siempre encuentras una nueva manera de sorprenderme. A veces estás y a veces faltas. Te escapas de lo predecible. Generas intriga en mi mente.

Me gusta mirarte. Por más que lo intento, no recuerdo el momento exacto en el que empezaste a importarme. Los nervios me atrapan cuando tus ojos celestes se cruzan con los míos.

Me gusta mirarte. Ver cómo te adueñas de cada espacio al que entras. Detallar uno a uno tus movimientos. Esa forma tan tuya de caminar. La manera en la que me preparas café. Sentir tu tacto.

Me gusta mirarte. Disfruto escucharte, perderme en tus historias. Intoxicarme con tu risa y con el peculiar tono de tu voz.

Me gusta mirarte. Observar cómo te muerdes los labios cuando te hablo y cómo prestas atención a cada uno de mis gestos. Me gusta pillarte mirándome, y sorprenderme a mí misma con lo mucho que me gusta que me mires.

Me gusta mirarte. Encontrar placer al leerte. Construirte a través de tus propias palabras. Formar en mi cabeza tu historia. Imaginar que eres tantos hombres y a la vez tan solo uno.

Me gusta mirarte. Protegerme en tu abrazo. Entregarte todo con un beso. Acompasar mi respiración con la tuya. Acariciar tu alma. Fundirme en ti. No sé si te lo dije antes, pero no sabes lo mucho que me gusta mirarte.

Deja un comentario